Las áreas urbanas podrían ser la mejor esperanza para la supervivencia de muchas especies. El auge de los paisajes de cemento y vidrio, la expansión industrial y las migraciones desde zonas rurales a las urbanas supone un problema de sostenibilidad.
Las ciudades no existen como islas aisladas, si no que consumen alimentos de vastas extensiones de tierras de cultivo, madera de los bosques, minerales extraídos de la Tierra, agua que drena los ríos, peces de los océanos y energía que requiere el saqueo de más tierra. A medida que se desarrolle la expansión suburbana de baja densidad, la toma de control de las zonas silvestres se producirán por todo el mundo a un ritmo sin precedentes.
Actualmente, las áreas urbanas cubren alrededor del 2% de la superficie terrestre del planeta, pero para 2030, podrían extenderse a casi el 10% de la superficie terrestre del mundo. Eso significa perder unos 1,2 millones de kilómetros cuadrados de otros paisajes, solo por la construcción urbana, muchos de ellos ricos en biodiversidad. El Amazonas, por ejemplo, actualmente está experimentando la tasa de urbanización más rápida de Brasil y ya alberga a 25 millones de personas.
Es por esto que, las ciudades del futuro deberán incorporar el mundo natural de formas nuevas e innovadoras. Los parques y espacios verdes se deberán multiplicar desde el nivel del suelo hacia arriba, atrayendo a las aves y la vida silvestre a los nuevos “jardines del cielo”. En Singapur, por ejemplo, el hotel Marina Bay Sands cuenta con un skypark en el piso 56, con árboles e instalaciones de ocio. Es un ejemplo de cómo los elementos específicos que seencuentran en la naturaleza han sido recogidos en la ciudad.
Las plantaciones verticales también se están desarrollando en ciudades modernas, aunque la energía involucrada en el riego y el mantenimiento de esas granjas las hace poco prácticas para la producción de alimentos a mayor escala. Sin embargo, es probable que el cultivo de alimentos en el entorno urbano en parcelas regulares de varias plantas aumente a medida que los agricultores aficionados, los apicultores y los productores especializados aprovechen el aire, el agua y los suelos más limpios de las ciudades. En Berlín, se han comenzado las piscifactorías en los tejados. Otro ejemplo es un ferrocarril elevado en desuso en la ciudad de Nueva York que se ha convertido en un parque popular, cargado de vegetación que te hace olvidar el hecho de que te encuentras en una gran ciudad.
FUENTE: BBC
