El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) ha sido contundente: para frenar el calentamiento global hay que reducir el consumo de carne y cambiar de modelo alimentario.
El IPCC apunta a los beneficios en la lucha contra el cambio climático de las “dietas equilibradas” basadas en alimentos de origen vegetal, como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras.
La meta del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 grados no podrá lograrse sin cambios en el uso global del suelo, vinculados directamente a nuevos hábitos en el consumo de alimentos, como comer menos carne y comer más frutas y verduras.
Entre sus conclusiones el informe, elaborado por 107 expertos de 52 países, destaca que hay que fomentar las políticas que reduzcan el despilfarro alimentario así como incentivar la puesta en práctica de dietas alimentarias donde el consumo carnívoro se reduzca de forma notable.
El desperdicio de alimentos es responsable de entre el 8% y el 10% de las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano. Las cifras son escalofriantes: entre un 25% y un 30% de la producción mundial de alimentos se desperdicia.
Fuente: El País
