El sector agrícola español no tiene necesidad de recurrir al greenwashing porque muchas de sus prácticas ya están alineadas con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente, impulsadas por la demanda del mercado, las regulaciones gubernamentales, la innovación tecnológica y la preocupación por la imagen y la reputación. Pero, ¿pueden otras corporaciones decir lo mismo?
La UE ha aprobado una nueva directiva sobre el greenwashing o eco postureo para abordar prácticas engañosas por parte de aquellas empresas que inciden, de manera poco transparente o incluso opaca, en la capacidad de los consumidores para adoptar decisiones de compra respetuosas con el medio ambiente. Miguel Fernández Benavides, abogado experto en litigación (Ontier-España) y editor del blog Hay Derecho, se adentra en esta normativa y nos da algunas pautas para enteder cómo nos afectará.