Desde la década de los 80, existen estudios que demuestran que la exposición a espacios verdes se traduce en beneficios significativos para la salud. Por ejemplo, los pacientes en habitaciones de hospital con vistas a espacios verdes se recuperan antes, sufren menos ansiedad y necesitan menos medicación. Las personas que viven cerca de parques o zonas verdes gozan de mejor salud física y mental y experimentan menos mortalidad.
La proximidad a zonas verdes mejora la salud por múltiples motivos:
• Promueve la actividad física: Las personas prefieren caminar o hacer ejercicio en zonas verdes, lo que incrementa el movimiento.
• Mejora el entorno: Las zonas verdes mejoran la calidad del aire y reducen la contaminación acústica, factores que dañan la salud física y mental.
• Mejora la función inmunitaria: Los árboles liberan fitoncidas, compuestos volátiles que estimulan la producción de linfocitos (que combaten infecciones, células anómalas, etc).