Según el doctor, Mario Alonso Puig, invitado en el podcast de Cristina Mitre, «el distrés prolongado en el tiempo puede provocar muerte de neuronas. Se asocia a una sensación muy incómoda de irritabilidad, profundo cansancio, distracción, produce insomnio… y, desde el punto de vista de las relaciones personales, una persona con distrés está asustada, irritada o enfadada… es díficil que se produzca un proceso afectivo con otra persona».
El estrés es bueno cuando se activa por las razones adecuadas, con la intensidad que corresponde y durante el periodo de tiempo que procede. No se trata de acabar con los mecanismos del estrés, sino de entender que el estrés tiene un papel cuando lo tiene y no siempre.
La mente humana tiene una desviación, un error. ¿Consecuencia? Altera profundamente la percepción de lo que vemos. «Tenemos una visión superficial de la realidad y no reconocemos en nosotros un montón de talentos y capacidades… solo lo que no hemos conseguido. Nos da miedo mostrarnos como realmente nos vemos por si nos rechazan». Esa ficción nos genera también estrés.