La ansiedad no es algo nuevo, los estoicos ya hablaron de ella y de la calma mental, serenidad, equilibrio o ataraxia. «La ansiedad es una reacción normal al estrés. Tiene sus beneficios y es importante empezar entendiendo que no solo es normal sino que también es útil. Nuestro cerebro favorece la supervivencia, no la felicidad. Nos preparamos mejor para un futuro incierto y para protegernos de riesgos potenciales», expone Marcos Vázquez como principales beneficios la capacidad humana de proyectarnos al futuro.
El problema surge cuando esa posibilidad de que algo malo suceda, aunque sea improbable, se convierte en fuente de ansiedad constante. El poder de nuestras imaginación se convierte a veces en una maldición.
Como primera sugerencia, Marcos Vázquez nos anima a intentar pensar más en el presente para reducir la ansiedad. «Un exceso de futuro causa ansiedad; debemos focalizar la mente en el presente».
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El autor de Fitness Revolucionario nos emplaza a plantearnos si realmente, en este momento, tenemos algún problema real. Y si lo estoy haciendo mal, y si me despiden y si no puedo pagar la hipoteca… son problemas que a veces solo van a existir en nuestra cabeza, no van a acontecer. Por lo tanto, ¿qué ganamos torturándonos?
Es también común la conocida como ansiedad social. Ante esto, Vázquez evidencia que «no depende de nosotros caer bien a todo el mundo». Pero por el contrario, ser honestos, leales con nuestros amigos, hacer lo mejor posible en cada momento… son cosas que dependen de nosotros y que sí podemos controlar.
Autocompasión: nos auto-exigimos demasiado. Debemos reducir nuestro estándar. Pasar del tengo que lograr, al me voy a esforzar para lograrlo la próxima vez. No fustigarnos cuando no logremos alcanzar nuestras metas, sino perdonarnos e intentar hacerlo mejor la próxima vez.